sábado, 10 de noviembre de 2012

Para ti, que eres especial..


Enciendes el sol en la mañana 
la luna en la oscuridad de la noche,
agitas olas de viento norte
y llegas a la orilla de mi cuerpo de arena.
Debe ser verdad eso que dicen de que .."cuando una puerta se cierra hay una ventana que se abre". Para mi al menos creo que así ha sido.
Hace aproximadamente un año me encontraba desorientada, abandonada a la intemperie emocional, con un montón de promesas incumplidas y una maleta a medio hacer con destino a ninguna parte.
En momentos así una se llena de miedos, dudas e inseguridad. Te tiemblan las piernas en medio de un camino que no sabes a donde te conducirá. Y Abatida, no reaccionas,  te dejas simplemente mecer por los acontecimientos.
Pero de una forma incomprensible, casi inexplicable, aparece alguien...(¿serán esto los ángeles?) y te dice...!!venga¡¡  levantate que es hora y hay que ponerse las pilas y comenzar de nuevo.
Y, aunque casi no te lo crees, te levantas... una vez más de tantas veces más que te has levantado y empiezas una nueva lucha..
No estaba sola,  había y hay más manos que construyen con las mías, que se apoyan en mis sueños, como yo en los suyos y que suman fuerza y esfuerzo para continuar caminando.
Ha pasado un año y hoy, será por la lluvia o por la niebla o porque el mes de " Jodiembre"  me afecta especialmente tan gris y triste con sus días tan cortos, me he subido a un tren camino al pasado y voy recorriendo despacio todos esos pasajes y parajes de este ayer, casi reciente. 
Algunos los he abandonado, otros los he retomado y muchos siguen siendo los mismos de cada día, y como cada día bajo distintas circunstancias.
He visto como sobre la marcha se modificaban mis ilusiones, mis afectos, mis conceptos sobre las relaciones y sus exigencias, incluso mis necesidades y mi manera de vivir. Es una gran verdad esa de que eres más feliz cuando menos necesitas. Al ir soltando determinadas cargas siento que camino más ligera.
Ahora me detengo en las pequeñas cosas que me gustan, unas risas con Marta, un paseo con Jagger, un juego con Marco, un dibujo con Bruno...una comida especial. La programación de un curso, una presentación nueva, las ideas que bullen en mi cabeza creando nuevas ilusiones... las mariposas en mi estomago, las caricias, los sueños en el desván.
Lo más grato es eso, pensar que puedo disfrutar libremente de lo que me gusta, de lo que quiero, de lo que me hace feliz,  sin tener por ello que dar explicaciones, sin ninguna obligación, sin ningún sometimiento, sabiendo que el cariño jamás daña, jamás oprime cuando es libre y verdadero.